Aunque no estés usando el teléfono activamente, simplemente tenerlo cerca puede provocar interrupciones durante la noche. Las notificaciones, las vibraciones o la tentación de revisar la pantalla al despertar pueden alterar el ciclo natural del sueño. Estas interrupciones pueden reducir la cantidad de sueño profundo y sueño REM, dos etapas esenciales para la memoria, el equilibrio emocional y la recuperación física.
Dormir mal no solo provoca cansancio al día siguiente. Con el tiempo, la privación crónica del sueño se ha relacionado con una menor concentración, menor productividad, cambios de humor, debilitamiento del sistema inmunitario y un mayor riesgo de padecer diversas enfermedades a largo plazo. Si bien el teléfono inteligente no es la única causa de estos problemas, los malos hábitos nocturnos pueden agravarlos.
Los expertos recomiendan crear un ambiente en el dormitorio que favorezca un sueño reparador. En lugar de usar el móvil antes de acostarte, considera leer un libro, practicar ejercicios de relajación o escuchar música relajante. Establecer un “toque de queda digital” de 30 a 60 minutos antes de dormir también puede ayudar a que tu cerebro se prepare para el sueño de forma natural.
Otro hábito sencillo es cargar el teléfono al otro lado de la habitación o incluso fuera del dormitorio, si es posible. Usar un despertador tradicional en lugar del teléfono elimina la tentación de revisar mensajes o redes sociales durante la noche o inmediatamente después de despertarse.
