La madre que persiguió uno a uno a los asesinos de su hija

Tenía planes.

Y tenía una madre que se negó a permitir que su historia terminara convertida en una carpeta olvidada.

En esta historia ficticia, la investigación continuó hasta que las autoridades pudieron llevar ante la justicia a quienes las pruebas señalaban como responsables.

Pero para Elena ninguna resolución podía devolverle lo que realmente quería.

Su hija entrando nuevamente por aquella puerta.

Una noche volvió a colocar la fotografía sobre la mesa.

Encendió una pequeña vela.

Se quedó mirándola.

Y dijo en voz baja:

—Te prometí que no iba a dejar de buscar respuestas.

Después cerró la libreta.

Por primera vez en mucho tiempo sintió que ya no estaba persiguiendo sombras.

Había hecho todo lo que estaba en sus manos.

No con violencia.

No con venganza.

Sino con una determinación que había nacido del lugar más doloroso posible:

el amor de una madre por su hija.

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