13. Irritación persistente del pezón o la areola
El pezón y la areola pueden sufrir cambios que fácilmente se confunden con una irritación común.
Esté atento a lo persistente:
- Picor
- Costra
- Escalada
- Incendio
- Enrojecimiento
- Engrosamiento de la piel
- Cambios en la apariencia del pezón
A veces, la causa es tan simple como un eccema o irritación provocada por la ropa, los jabones, los detergentes o los cosméticos.
Pero los cambios persistentes e inexplicables no deben tratarse repetidamente con tratamientos caseros sin determinar la causa.
14. Un área firme o engrosada sin un bulto evidente.
No todos los cánceres de mama producen un bulto redondo claramente definido.
En cambio, es posible que notes que un área en particular se siente:
- Más firme
- Más grueso
- Más pesado
- Denso
- Diferente del tejido circundante
Esto puede resultar especialmente difícil de identificar en personas con tejido mamario naturalmente denso.
Los cambios hormonales y las afecciones mamarias benignas también pueden provocar zonas de firmeza.
Sin embargo, si notas alguna zona persistente que se siente claramente diferente al resto del pecho, conviene que te la examine un médico.
15. Ganglios linfáticos inflamados cerca de la clavícula.
Los ganglios linfáticos no se encuentran únicamente en la axila.
También se pueden encontrar alrededor de la clavícula.
Un bulto o hinchazón persistente en esta zona puede tener muchas causas, como infección e inflamación, pero en algunos casos puede estar asociado con cáncer de mama u otras afecciones.
Preste especial atención si la hinchazón:
- No desaparece
- Continúa creciendo
- Se siente inusualmente firme.
- Aparece junto con otros cambios en los senos.
Un profesional sanitario puede determinar si es necesario realizar más pruebas.
No todos los cambios en los senos significan cáncer.
Esta es una de las cosas más importantes que hay que recordar.
Los senos cambian de forma natural a lo largo de la vida.
Los cambios pueden estar relacionados con:
- Fluctuaciones hormonales
- Menstruación
- Embarazo
- Amamantamiento
- Menopausia
- Cambios de peso
- Envejecimiento
- Medicamentos
- Quistes benignos
- Fibroadenomas
- infecciones
- Lesiones
Así que si notas algún cambio, no asumas inmediatamente que se trata de cáncer .
El objetivo de reconocer las señales de alerta no es generar miedo, sino saber cuándo algo requiere una evaluación profesional.
